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El cristianismo y los bienes materiales

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Hoy en día muchos cristianos no sabena ciencia cierta qué concepto tiene Dios de las riquezas y los bienes materiales. Eso les genera cierta incertidumbre sobre la actitud que debieran tener ellos mismos con relación al dinero. Algunos predican la doctrina de la prosperidad, es decir, que la abundancia es manifestación de fe y señal de la aprobación divina. Otros censuran la adquisición de riquezas y miran con desagrado a los cristianos que amasan fortunas personales. Tanto unos como otros fundamentan su postura en las Escrituras. La verdad de las cosas es que la Biblia aborda el tema con equilibrio y mesura.

 

Dios censura la adquisición fraudulenta de bienes. 

¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas?—Miqueas 6:11

 

Sin embargo, no desaprueba las riquezas propiamente dichas. 

A todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes [...] esto es don de Dios.—Eclesiastés 5:19

 

La Biblia habla de varias personas a las que Dios bendijo concretamente con riquezas, como Isaac y Job.

Sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo el Señor. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.—Génesis 26:12,13

[Tras un tiempo de duras pruebas, el Señor le dio a Job] dos veces más de lo que tenía antes.—Job 42:10 (PDT)

 

Dios prometió proveer para los que lo aman y procuran complacerlo.

El Señor no niega nada a los que proceden honradamente.—Salmo 84:11 (LBD)

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.—Filipenses 4:19

 

Dios bendice particularmente a los que socorren a los necesitados.

Al Señor presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.—Proverbios 19:17

Hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: «Mayor felicidad hay en dar que en recibir».—Hechos 20:35 (NBJ)

 

Cuando el dinero y los bienes materiales adquieren preeminencia en nuestro corazón y nuestra vida, desagradamos a Dios y nos acarreamos pesares.

Raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.—1 Timoteo 6:10

 

El dinero jamás produce felicidad y satisfacción duraderas.

Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente.—Eclesiastés 5:10 (NIV)

 

En esencia, parecer ser que mucho depende de nuestra actitud. Dios desea favorecernos económicamente, pero también espera que hagamos de esos favores un uso sano que le agrade. Las mayores satisfacciones y éxitos de la vida —las auténticas riquezas— se obtienen cultivando una buena relación con Él. 

 

Samuel Keating

Samuel Keating —que firma algunos artículos con el seudónimo de Ronan Keane— es el jefe de redacción de la revista Activated. Él y su esposa Sonia viven en Taipei (Taiwan) con su hija Audrey.

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